quieres que hable del ángel perdido entre mis muslos
no te voy a hablar
ni de la insinuación de las nalgas como gemelas del juego
o cierta humedad distintiva que lubrica el caminar
quieres que hable de ti
cómo creces en mi vientre
cómo llenas mi útero, si acaso lo llenaras
cómo crees que soy yo la vuelta loca
tabula rasa por donde comenzar a poseerme
cariño
flotas
nada más sé de ti que una manera íntima de flotar
subes te encaramas
conviertes el aire en un animal espeso y rugiente
quieres que te diga de cómo comienzan las cosas
de cómo acumulo de cada hombre una perla
y no me lleno de nostalgias
en el lago Ohrid
una familia inventó sacarle escamas a los peces
formar una nueva perla
ahí junto a nancy la perla de Cuba
me compré mi collar de tres filas
y un broche de filigrana
quieres que te diga que tipo de pez eres
cómo compara el tamaño de tu pene
a mis 17 años en el Audubon Park frente a Loyola
un hombre alto rubio
se desprendió de su pene
lo puso frente a mis ojos
y me dijo
how do I compare with a Latin man
yo lo miré
acababa de correr 45 minutos por la pista del parque
sudada incrédula anonadada
me levanté y me fui a mi cuarto
quise irme de todo aquello
irme del mundo
a mis 17 años espantada
creíste que me ibas a asustar
tiempo después fregué tus platos
para ti y tu familia, no la mía
hice tantas cosas
porque una siempre piensa que él
no puede resolvérselas solo
asi es la cosa
quieres que te diga porqué no estoy casada
porque mi cama es de seda
me hago el amor con uñas brillantes
y pétalos de cristales
quieres que acepte así de fácil
tu propuesta de compartirte con otra mujer
pero yo sé decirte adiós
despertarme en el frío de otro país siempre frío
acostarme contigo y volverte loco
y al otro día, cuando me buscas
decirte
lo siento, no me acuesto con el mismo hombre dos veces
y verte abrir los ojos ante el tren que ya viene
eso fue en Santiago
y así se llamó el último hombre que supo bien sobre mi cuerpo
quieres que te diga qué número de mis 77 amantes haces tú
pero yo llego a la esquina de la calle aquella
te beso estrujadamente frente a las rejas altas del cementerio
me adulteras
llueve torrencialmente sobre las lomas borinqueñas del Viejo San Juan
y mi trajecito negro se enchumba
regreso a mi casa y otro hombre duerme
no encuentro cómo lavar mi trajecito negro
y lo veo brillar sobre el perchero
gotitas de cristal azucarado tan lleno de besos
ya no sé la cara que tienes
has muerto muchas veces
te cambié de rostro para que no envejecieras
vuelves a morir
y un niño ahora me ama
yo quisiera hablarte de cómo yo también le amo
y sueño con el ángel perdido entre mis muslos
agacho mi cabeza
huelo a él
desparramada en los cristales de sus piernas
lagrimitas de poros en la desnudez trigueña
no quieres que te diga que te he traicionado tantas veces
que te he mentido
que he contado uno a uno tus cordales
nada te voy a decir
nada sabrás en verdad de mi inocencia vulgar definitiva
porque te he sobrevivido
y esa es suficiente recompensa